Decimos "a modo de presentación" porque no hay en verdad introducción ninguna al mundo de la Ilusión.
Es decir,nadie podrá presentarnos a las Hadas.
Lo cierto es que puede que os acepten como formando parte de su mundo,o puede que no. Esto queda a su arbitro. Ciertamente,a veces,se dará el caso de que un ser humano totalmente reacio venga a ser cautivo (es decir,cautivado) del mundo de las hada,para utilizarlo en beneficio de sus fines. Otras veces,por mucho que se vague sin rumbo en torno a los claros umbrosos de un bosque velado por la niebla o se converse con la naturaleza al fondo de un jardín (que se dice,con error,que es uno de los lugares favoritos que frecuentan las hadas),no se conseguirá más que una sensación de humedad.
Pero una cosa debe quedar muy clara aquí. La verdadera experiencia fantástica es muy distinta de esa visión general de lo imaginario compuesta con multitud de literatura sentimental,con legiones inevitables y eternos finales felices.
El mundo de "Erase una vez",con ser encantador y por mucho que lo valoremos,no es el verdadero mundo de las hadas. Las hadas representan el Poder, un poder mágico incomprensible para los humanos, ellas son criaturas extrañas con unos valores y una ética muy alejados del género humano: no piensan y,lo que es más singular,no sienten como los humanos. Esta es precisamente la esencia de la envidia de los mortales y el origen de gran parte de inquietudes que causan,porque las hadas son en sí criaturas de la materia prima de la vida y van sin cesar atraídas hacia todas las formas de la facultad creadora, y sobre todo, hacia los momentos de gran emoción en los que tratan de participar. Amantes,poetas,artistas,escritores,escultores,tejedores,músicos y demás: en rigor,todas las artes, se reconocen deudores de una fuerza no identificable,invisible,caprichosa,sensible,delicada,esquiva y poderosa que se llama "inspiración" o "Musa" y que, por lo general,es irresistible cuando se presenta.
No es ninguna coincidencia que sean éstas también las principales características de las hadas. Por ello,se han de considerar éstas infinitamente valiosa.
El país de las hadas es un mundo de misterioso encanto, de cautivadora belleza, de enorme fealdad, de insensible superficialidad, de humor, malicia, júbilo e inspiración, de terror, risa, amor y tragedia. Es mucho más rico de lo que, por lo general, nos induce a creer la literatura y es, además, un mundo en el que hay que penetrar con suma cautela, pues no hay nada que más enoje a las hadas que unos seres humanos que se mueven curiosamente por sus particulares dominios, como turistas malcriados. Por eso, marchad con suavidad: cuando la recompensa es fascinante, los peligros son verdaderos.
Pero ya nos está faltando tiempo para correr tan deliciosos riegos: el contacto de las hadas con los seres humanos, al depender del mundo natural de éstos, se limita al contraerse nuestro hábitat.
Es hora - sobrada - de establecer una distinción entre el cúmulo de supersticiones y fábulas llenas de suposiciones acerca de las hadas y su realidad; de estudiar el mundo fantástico con - así lo esperamos - una amable objetividad y disfrutando como es debido de su verdadero valor para el hombre.